¿Qué significa la equidad en una startup tecnológica?

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¿Qué significa la equidad en una startup tecnológica?
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Si acabas de iniciar un negocio junto a algún socio o más personas, seguramente estarán emocionados y centrados en la productividad y las ganancias. Estas últimas tendrán que repartirse entre todos los fundadores de la empresa.

¿Cómo asegurarse de ser equitativos en una startup? La respuesta consiste en compartir un mismo plan de negocio, tener unas reglas claras de juego (pacto de socios) y un buen reparto de equity (propiedad de la empresa).

¿Es cierto que el reparto de equity provoca tensiones?

Sí, debido a que el tema puede resultar incómodo. El hecho de tener que repartir la propiedad de la empresa puede generar tensiones, sobre todo, si es algo que se pospone. Es como plantear una separación de bienes matrimonial, puede ser lógico pero nos cuesta ponerlo sobre la mesa porque parece generar desconfianza.

Por lo tanto, lo más sano es hablar del asunto desde el inicio. El objetivo es tener todos los aspectos claros para así enfocarse en la productividad del negocio. Por otro lado, los inconvenientes a la hora de repartir equitativamente las ganancias pueden desembocar en disputas y hasta en el rompimiento de la sociedad, poniendo todo el trabajo en peligro.

Para evitar que algo así suceda, vemos qué sugerencias podemos poner en práctica.

Comencemos por definir qué es el equity.

En el mundo de las startups es muy habitual usar términos en inglés. El equity son las acciones de una empresa, es decir, las participaciones en las que se divide la propiedad de un negocio. Por tanto, cuando hablamos del reparto de equity de una startup, estamos hablando de cómo se reparte la propiedad de la compañía entre los socios de la misma.

Las startups combinan factores tangibles como el dinero, y factores intangibles como el conocimiento, las horas de trabajo, las ideas aportadas… Es por ello que el trabajo de particionar las acciones puede ser tarea difícil.

Entonces, ¿cómo repartir? No existe una fórmula única. Pero sí se pueden tomar en consideración pautas y criterios razonables para lograr un común acuerdo.

¿Cómo repartir el pastel?

El reparto de equity debe ser una solución de consenso. Todos los socios deben sentirse cómodos con el resultado del reparto y, además, debe ser fruto de la generosidad compartida. Las posturas dogmáticas no funcionan para esto. Es mejor ser generosos entre los miembros del equipo y conservar el buen ambiente por el beneficio de la empresa.

¿Qué deberíamos tener en cuenta para hacer el reparto de equity?

Para lograrlo, podemos tener en cuenta los siguientes:

  • ¿Cuál fue nuestro aporte inicial? ¿La idea? ¿Capital inicial? ¿Una patente? Tiene sentido que los socios que hayan aportado la idea se vean recompensados con algo más siempre que hayan contribuido al desarrollo de dicha idea.
  • ¿Qué puedo aportar en el futuro? Esto incluye clientes, contactos, conocimiento, experiencia, entre otras. Cierto es que resulta difícil evaluar algo que no es tangible aún, pero aún así se debe tomar en consideración.
  • ¿Cuáles son los méritos de los socios y sus responsabilidades? Es decir, debemos evaluar si la contribución que estamos haciendo genera algún valor a la empresa. Los socios con un rol clave, en cierta medida, deberían tener mayor peso en el accionariado.
  • ¿Qué decisiones tienen los socios? Esto implica también el tiempo que le dedican a la empresa, ¿completo o parcial? El sacrificio que uno hace al embarcarse es, cierta medida, el riesgo que asume y es algo que se debe ver reflejado en su participación.
  • Las funciones de los socios. Las diferencias de función y responsabilidad son susceptibles de cubrir con equity. No pueden ganar todos por igual, por lo que la repartición de bienes tampoco será igualitaria.
  • ¿Se quiere captar talentos para reforzar el equipo? Si nuestro equipo aún requiere de algunos perfiles para estar equilibrado, puede que sea necesario ofrecer equity a este talento a incorporar (y haya que tenerlo previsto).

Todo lo anterior convierta al reparto de equity en algo dinámico. Y es beneficioso plantearlo así desde e inicio porque la compañía irá cambiando. En el momento inicial en el que todos los fundadores se llevan bien, hablar del “reparto del pastel” y del pacto de socios es más que oportuno y vale la pena afrontar esta conversación más temprano que tarde.

Consecuencias de un mal reparto de equity.

Claramente, sin un pacto de negocios todo lo que se acuerde al inicio terminará por olvidarse.

Otro error, fruto de no tener conversaciones incómodas, es el de las dedicaciones y aportaciones. Si no todos los socios están con la misma dedicación y compromiso, por muy amigos que sean, no deberían estar a partes iguales.

Los roles, las responsabilidades y las aportaciones son de vital importancia, ya que impide el reparto equitativo entre socios que no son equitativamente participantes del esfuerzo, tiempo y capital invertido en la empresa.

Por cierto, en empresas de dos socios fundadores, los repartos de 50% y 50% generan bastante ruido. ¿En serio? ¿No es lo más justo? Quizás pueda parecer justo pero suele llevar al bloqueo. O se generan en el pacto de socios mecanismos para prevenir bloqueos o, entonces, habrá que pensar en repartir en base a responsabilidades y aportaciones.

Recursos para hacer el reparto de equity.

El reparto de equity puede compararse con otros para obtener referencias. Pero, al final, es cuestión de cada empresa.

Aún así, para cotejar vale la pena hacer uso de herramientas como Startup Economics o Startup Equity Calculator. Ambas herramientas nos plantean preguntas para ofrecernos un posible reparto de equity para nuestra empresa; un resultado para constrastar con el nuestro y ver si estamos “alineados” con el mercado.

Otra herramienta bastante útil es CapTable.io porque, al igual que con Excel, podemos hacer el reparto de equity y luego ver cómo va cambiando con las distintas rondas de financiación por las que pasa la compañía.

También podemos recurrir a otros emprendedores y beneficiarnos de su experiencia, o adquirir conocimiento a través de algunos libros como Slicing Pie Handbook: Perfectly Fair Equity Splits for Bootstrapped Startups de Mike Moyer.

Como podemos ver, el reparto de equity es un tema complejo pero de gran importancia. No es algo para dejar sobre el camino y plantearlo después, cuando surja la necesidad. Es prioritario dejar las cosas claras desde el inicio para así concentrarse en el objetivo de cualquier emprendimiento: el crecimiento de la startup.


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